Contábamos con la infraestructura necesaria: unos servicios digitales que se habían reforzado con la incorporación de las herramientas de Microsoft Office 365 y una mejora sustancial de las comunicaciones a través de las actuaciones realizadas en el marco de Escuelas Conectadas. Las nuevas exigencias generadas por la pandemia fueron el detonante que disparó una reacción rápida y efectiva.
En este contexto, la formación se convirtió en un elemento clave. El profesorado necesitaba ponerse al día con toda esta arquitectura digital y la oferta formativa no se hizo esperar. Asistimos al lanzamiento de la primera edición del curso Office 365. Oportunidades para la enseñanza a distancia, que se completó con dos nuevas convocatorias en los meses de septiembre y octubre del presente curso escolar.
Paralelamente, en el primer trimestre, los centros fueron poniendo sobre la mesa sus propuestas contextualizadas de proyectos de formación. Una inmensa mayoría apostaron por la mejora de la competencia digital del profesorado, que se convirtió en el eje prioritario de la formación en centros y, de manera transversal, en un elemento clave en el desarrollo de todas ellas, si tenemos en cuenta que la formación se desarrolló mayoritariamente a través de la aplicación Teams.





