En ella nos estuvo explicando cómo observar lo que el ojo no ve. ¿Cómo podemos observar lo que hay cuando nos encontramos a escalas moleculares? A través del bombardeo con rayos X y observando los patrones de difracción podremos deducir si hay algo o no. Y ¿por qué utilizar este tipo de rayos? Porque tienen una longitud de onda del mismo orden que las dimensiones del mundo molecular. Se está desarrollando tecnología para fotografiar la densidad electrónica y saber dónde se encuentran los enlaces químicos. Aplicando la lógica difusa caracterizaremos su ubicación. Todo esto permite realizar ingeniería a escala atómica pudiendo, entre otras muchas aplicaciones, desarrollar materiales para capturar la energía solar.
Las celdas solares, también llamadas células solares, son las encargadas de convertir directamente la luz solar en electricidad estando fabricadas con silicio, que es un semiconductor. A día de hoy tienen una eficiencia del 15% y el silicio es un material caro. Para aumentar este porcentaje Amador y su equipo están desarrollando el concentrador solar luminescente, vidrio recubierto de pigmentos fluorescentes o fosforescentes, que desvían la luz a los bordes. Ahí es donde se colocan las células solares, aumentando su eficiencia.
También nos habló de la sincronización ya que tendría que ordenar las moléculas de tal forma que estuviesen perpenciculares a la superficie del vidrio. Para ello se recurre al nanoconfinamiento molecular, obteniendo el record del 78% de eficiencia energética.
| Concentrador solar luminescente |




