domingo, 4 de diciembre de 2016

ABP o cómo convertir el aula en una experiencia

Este fue el reto lanzado el pasado martes 29 de noviembre por Fernando Trujillo a los centros que actualmente se encuentran en la Fase II de Contrato-Programa.

No una experiencia cualquiera, fácil de olvidar, ajena a la vida y a las necesidades de quienes aprenden, sino una experiencia memorable, directamente ligada a una definición de aprendizaje que tiene mucho que ver con participar, con una llamada a la acción, placentera y exigente a un tiempo y, por supuesto, atravesada en todo el proceso por una actitud reflexiva y por un afán de mejora. ¡Casi nada!

Para afrontar este desafío, sin duda apasionante y necesario, Trujillo propone pensar en “el centro como una concentración de recursos y posibilidades educativas”, o lo que es lo mismo, entender el centro como una Comunidad Profesional de Aprendizaje.
Asumir esta idea y abrirse a los cambios que inexorablemente conlleva, exige compartir visión, experticia -trabajo colaborativo, que teje redes-, reflexionar y revisar críticamente prácticas y materiales, hacer una relectura del currículo y de todo el sistema en general, integrándolo de una manera creativa en nuestras propuestas de aula, usar las herramientas digitales como recursos esenciales para la comunicación en la sociedad del siglo XXI, y hacerlo todo desde la confianza que da el sentirse miembro de una comunidad que crece y avanza junta.
¿Están nuestro sistema y nuestros centros preparados para ello? ¡He aquí la pregunta del millón! 

La respuesta pasa por convencernos de la necesidad de un cambio de paradigma: salir del  que Trujillo define metafóricamente como “Triángulo de las Bermudas” educativo (evaluación-tradición-competencias) y propiciar una práctica reflexiva, en la que el aprendizaje se entienda como desarrollo de competencias y el aprendiz se sitúe en el centro de todo el engranaje a partir de metodologías activas que lo impliquen en la construcción de su propio aprendizaje. Todo ello atravesado por una evaluación dinámica y procesual.
Bajo este prisma, aprender se convierte en una experiencia en la que se ponen en juego múltiples competencias, y los docentes, en diseñadores de situaciones de aprendizaje, a las que deberán dotar de sentido para hacerlas memorables.

Ruta de aprendizaje propuesta desde el ABP
En  este contexto, el ABP (Aprendizaje Basado en Proyectos) se postula como una metodología idónea para trazar una potente ruta de aprendizaje, facilitando una narración y escenario motivadores, un desafío ligado a la necesidad de aprender y a los requerimientos del currículo y un producto final verdaderamente memorable.
Para convertirnos en verdaderos diseñadores de situaciones de aprendizaje, en diseñadores de proyectos, es preciso adherirse a la “cultura del prototipo”, desde la creatividad, el trabajo colaborativo y partiendo de un enfoque interdisciplinar.
No faltaron momentos de “ensayo” en la sesión de formación y trabajo del martes, pero el encargo de Trujillo no quedó ahí. El reto consiste en llevar esta cultura al centro y hacer que cale poco a poco.

El 31 de enero tendremos ocasión de comprobar los avances.  Cada centro contará con 1 minuto para presentar el primer prototipo de su proyecto y convencer al resto de que, efectivamente, han diseñado juntos una situación de aprendizaje que resultará memorable. Ahí estaremos para analizar críticamente sus propuestas e intentar mejorarlas entre todos.


¡Un reto francamente estimulante!
CONTINUARÁ…
Puedes ver la presentación de Fernando Trujillo pinchando en el siguiente enlace.