viernes, 9 de mayo de 2014

Hacia una gestión consciente y emocional del aula


Esta fue la propuesta que llevó Marta Salgado al IES de Salinas, distribuida en dos sesiones; la primera de carácter más teórico, para establecer el marco conceptual, y la segunda, eminentemente práctica y con el objeto de vivir en carne propia lo expuesto con anterioridad.



Marta comenzó sugiriendo una reflexión sobre cómo abordamos nuestra tarea como docentes, desde dónde lo hacemos y con qué intención, partiendo de nuestra concepción de un aula ideal y de las dificultades reales que nos encontramos diariamente en nuestras clases.


Tras un recorrido por algunas cuestiones ampliamente estudiadas desde la neurociencia sobre la integración vertical y horizontal de nuestro cerebro y el desarrollo emocional, Marta lanzó una serie de interrogantes para la reflexión y el debate: ¿Qué influencia tienen nuestros estados emocionales internos en el aula, en las demás personas? ¿Qué influencia tiene mi metodología en el desarrollo emocional del alumnado? ¿Tiene ésta en cuenta las distintas inteligencias representadas en el aula? 


También puso un gran énfasis en la necesidad de crear grupo y de dedicar un tiempo al comienzo de

cada curso escolar a esta tarea de cohesión y de favorecer un clima propicio para el aprendizaje y la colaboración.

Todo ello con una clara intención: definir qué elementos dan sentido a la educación y, sobre todo, alentar la reflexión individual y colectiva sobre la necesidad o no de introducir cambios y manejar nuevas claves en las aulas para propiciar una educación con sentido, que produzca aprendizajes significativos y duraderos, que integre lo racional y lo emocional y que propicie aprendices curiosos y competentes. 




Tras proporcionar este marco teórico, Marta Salgado quiso poner al profesorado manos a la obra en la segunda sesión y demostrar el valor que el trabajo en equipo añade al proceso de aprendizaje y al resultado final de un proyecto. Para ello propuso un "juego" en el que cada grupo debería diseñar con los materiales facilitados -espaguetis y plastilina- un pabellón para un exposición de viviendas bioclimáticas. Las instrucciones se expusieron de manera clara a los líderes de cada equipo, que se encargaron de darlas a conocer a todo el grupo y de distribuir los roles que deberían asumir cada uno de los integrantes. ¡Todo un trabajo de coordinación y de equipo!  

Tras la experiencia -muy participativa- llegó la hora de analizar las posibilidades de integración curricular de esta propuesta y de plantear su vertiente interdisciplinar y de aplicación real en el aula.

Como colofón, cada uno resumió con un término sus impresiones sobre esta formación en dos tiempos.

Marta ante las producciones finales de los distintos equipos